09. 01. 14. 10:40 am

De eso no se habla

Reciben información sexual permanente

 a través de lo  que ven y escuchan.

El  que no pregunten no  quiere decir

que no tengan dudas  sobre su sexualidad  

Nuestros niños y niñas desde que son bebés necesitan explorar su cuerpo, quieren saber cómo nacen los bebés, por qué el cuerpo de la mamá es diferente al del papá, por qué su hermano tiene pene y ella no.

Por su misma condición, sienten curiosidad por todo. Descubren que cuando tocan las partes de su cuerpo tienen sensaciones placenteras. Ven películas, novelas, páginas de internet, tienen conversaciones con hermanitos, compañeros de clases, vecinos, que les plantean interrogantes, dudas, curiosidades.

¿Qué puedo hacer?

Cuando nos preguntan sobre sexualidad, relaciones sexuales, nuestras respuestas deben ser breves y directas. Cuando necesiten saber más seguramente nos lo harán saber.

Debemos intentar no tratar de forma diferente las preguntas que se relacionan con la sexualidad a las preguntas que hacen sobre otros asuntos de su interés. La idea es que no sientan que hay preguntas vergonzosas y otras no. Para ellos no hay diferencia entre unas y otras; a menos que nos molestemos o avergoncemos. De ser así pensarán que la sexualidad es algo feo, sucio, inmoral o peligroso.

Si nos sentimos confundidos y sin saber cómo responder podemos solicitar a un amigo o familiar, que tenga conocimiento y serenidad para abordar este tipo de temas, que nos apoye en cómo responder.

Si no encontramos las respuestas más convenientes, podemos investigar por internet, consultar con algún profesional o adquirir algún material informativo que pueda aclarar nuestras dudas.

Si los descubrimos leyendo, viendo páginas o escenas vinculadas con sexo o nos sorprenden cuando estamos teniendo relaciones sexuales, cuando ven pornografía, debemos tener cuidado de no actuar impulsivamente, regañándolos o haciéndolos sentir culpables y con vergüenza.

Aprovechemos la oportunidad, dependiendo de la edad, para repreguntar e identificar qué saben o qué quieren saber o piensan de lo que vieron o escucharon.

Podemos expresarles que la relación sexual se debe realizar cuando nuestro cuerpo crezca y estemos preparados, que es un momento íntimo con la pareja que no hay que publicar para que otros lo vean. Comentarles que en las relaciones es bonito que esté presente el amor, la ternura, la comunicación y el respeto.

Tratemos de no decirles mentiras, porque buscarán otras fuentes de información y sentirán que los engañamos. Hay que evitar que se sientan mal porque tienen curiosidad sobre las diversas formas de expresarnos sexualmente. Es importante revisar cómo vivimos nuestra sexualidad. Si sentimos que hay problemas es necesario buscar apoyo para no transmitirles nuestros miedos y frustraciones.

Estar atentos

El abuso sexual ronda a nuestros niños y niñas. Escucharles y hablar sobre el tema permite que desde pequeños puedan distinguir una caricia de afecto de una que no lo es y puedan, asertivamente, rechazarla aunque venga de un familiar o persona cercana.

Fuente: El Periodiquito, Lunes, 1 de Septiemmbre de 2014

08. 28. 14. 04:04 pm

Cómo deben responder los adolescentes ante la ley

No es para nadie un secreto la participación de adolescentes en hechos punibles, en especial homicidios


Cómo deben responder los adolescentes ante la ley
Existen leyes en contra de los adolecentes. (Créditos: Shutterstock.com)

Desde que se aprobó la LOPNNA, este aspecto fue considerado prioritario y se creó el Sistema de Responsabilidad Penal del Adolescente. En el último período de sesiones de la Asamblea Nacional, antes de las vacaciones parlamentarias, se aprobó la Reforma a la LOPNNA. Se subió la edad de los adolescentes de 12 a 14 años para tener responsabilidad penal; entre ellas la privación de libertad. El hecho más significativo fue el aumento del tiempo de privación de libertad a 10 años, antes era 5; para los adolescentes menores de 18 años.

A pesar de que para muchos el aumento de los años para la pena pueda significar una buena noticia, es un retroceso porque no resuelve la situación, al contrario; a más años de prisión mayor es la probabilidad de que se haga más difícil la reinserción social, más  si se toma en consideración la precaria condición de los centros de privación de libertad de adolescentes en el país.

Las medidas socioeducativos que tendrían que ser prioridad para que se implementen programas psicológicos, psiquiátricos, sociales, de formación laboral deja mucho que desear y la cultura del “pran” sigue reinando en algunos de los centros.

Cuando los adolescentes están presuntamente involucrados o han participado en la comisión de un hecho punible deben dar cuenta de sus actos ante el Sistema Penal del Adolescente. Tienen derecho a la justicia, contar con un abogado, a que se respeten sus derechos humanos teniendo claro que se presume la inocencia hasta que no se demuestre lo contrario.

Con frecuencia escuchamos: “Las y los adolescentes tienen derechos y no responsabilidades” o que adolescente la hace y no la paga; no obstante, en la ley existe la responsabilidad penal del adolescente. Este es un sistema ante la cual él o la adolescente que comete un hecho que viola la ley penal debe dar la cara y asumir su responsabilidad, y la justicia, dependiendo de la gravedad del hecho aplicará las sanciones que van desde la amonestación, imposición de reglas de conducta, servicios a la comunidad, libertad asistida, semi-libertad y la privación de libertad o internamiento.

En nuestra realidad constatamos como adolescentes agreden a otras personas, sus pertenencias, instalaciones públicas, bienes de particulares y piensan que por ser adolescentes están amparados por las leyes y no tendrán consecuencias.

Una “travesura” o un acto cometido bajo los efectos del alcohol o la incitación de sus “compinches” pueden llevarlos a cometer hechos que no pueden ni deben quedar impunes. En caso de que se les acuse de estar involucrados,  directa o indirectamente, en uno de estos hechos, es la justicia la encargada de investigar para establecer la magnitud del hecho y las sanciones correspondientes.

El estado debe garantizar programas dirigidos a adolescentes para que la prevención sea la clave. La falta de políticas públicas coordinadas y efectivas, nacionales y no discriminatorias, sigue siendo una deuda pendiente que si no se salda seguirá teniendo graves consecuencias que no se resuelven solo aumentando los años de prisión.

Seguimos creciendo Juntos


Fuente: http://www.revistadominical.com.ve/noticias/firmas/como-deben-responder-los-adolescentes-ante-la-ley.aspx#ixzz3BilEOjP6

08. 30. 14. 11:47 pm

Bullying, flagelo silencioso y letal para los más débiles


niño

El acoso escolar, también conocido por la palabra en inglésbullying -que alude a bull (toro) y se define como atropello- es una realidad en todas las sociedades del mundo y hoy por hoy es un problema extendido en los colegios, escuelas e institutos que tiene como principal aliado el silencio de la víctima que calla por vergüenza o por miedo a que se repitan las agresiones.

La doctora Earlene Strayhorn, psiquiatra de adolescentes aseguró en un comunicado de prensa de la Universidad de Loyola, que “Ser acosado implica un sufrimiento real (…) el estrés constante de los asaltos físicos, las amenazas, la coerción y la intimidación puede cobrar un precio caro a la psique del niño. El abuso podría terminar en algún momento, pero el daño psicológico, del desarrollo social y emocional puede persistir por años, o por toda la vida”; además, los niños acosadores pueden desarrollar adicciones a drogas, dificultades académicas y violencia cuando crecen, afirmó.

En algún momento cada uno de nosotros ha sido fastidiado por un hermano o por un amigo, lo que no suele resultar dañino si se hace con un espíritu de juego; pero cuando el hecho de molestar a alguien se convierte en algo hiriente, cruel y constante pasa al terreno del comportamiento agresivo (bullying), y en el ámbito escolar suele presentarse este tipo de violencia a través de una relación de poder frente a los acosados quienes “Son blanco de burlas, segregación y exclusión; los adolescentes con orientación sexual diferente, con sobrepeso, que vienen de culturas distintas, que son muy estudiosos, tienen cierta condición física o psicológica o con cualquier característica que los haga diferentes”, explicó Oscar Misle, Educador y Psicoterapueuta, Director de Centros Comunitarios de Aprendizaje (Cecodap), en una entrevista para la revista Estampas, de Venezuela.

Para Misle, en el acoso escolar existen tres actores diferenciados: el acosador o líder, el acosado o víctima y los testigos que celebran la burla. Mientras el líder gana poder, los testigos callan por miedo a ser victimizados, porque alguna vez fueron acosados y prefieren hacerse cómplices a sufrir nuevamente la agresión, o porque desean el rol de líderes en algún momento.

Los acosadores buscan la intimidación y el control, y con frecuencia victimizan a los individuos tímidos, pasivos y que tienen menos amigos, más jóvenes, más pequeños y menos capaces de defenderse. Esas víctimas pueden experimentar una variedad de efectos adversos que incluyen ansiedad, miedo y la incapacidad de concentrarse en el trabajo escolar; especialistas sugieren que con el tiempo el sentido de autoestima y autovalor de un niño acosado puede verse mermado lo que resulta en retraimiento, depresión e inseguridad.

Es fundamental darle a estos comportamientos agresivos (bullying) la importancia que tienen y no hacer caso omiso pensando que se trata de una situación que los niños deben enfrentar. Las consecuencias de esta práctica pueden ser graves y afectar la autovaloración de los niños y sus futuras relaciones: “Ha habido varios casos en que las víctimas se han suicidado o han intentado hacerlo en un esfuerzo desesperado por hallar alivio del acoso”, lamentó Strayhorn. “Algunas víctimas se han vengado violentamente de sus atormentadores, en algunos casos dañando a inocentes”.

En una próxima entrega desarrollaremos cómo detectar y enfrentar esta forma de violencia que ha llegado también a colarse en los correos electrónicos, las salas de chateo, los mensajes instantáneos, los sitios web de redes sociales y los mensajes de texto, para burlarse, excluir o herir los sentimientos de los acosados.

 ACOSO EN CIFRAS (EE.UU.)

* Casi el 30% de los adolescentes de EE.UU. (5.7 millones) han acosado a alguien, han sido víctimas de acosadores, o ambas cosas. National Youth Violence Prevention Center.

* La mitad de los casos de bullying no son denunciados. (Los de ciberbullying, aún menos).

* 160.000 estudiantes faltan por día por temor a ser acosados.

* 43% tiene miedo de ser atacado en el baño de las escuelas.

* 282.000 estudiantes del colegio secundario son físicamente atacados por mes.

 Por: Mariale Suárez @marialesuarez17

Fuente: http://america.infobae.com/notas/34147-Las-escalofriantes-cifras-del-bullying-en-EEUU

08. 22. 14. 11:08 am

En los zapatos del otro

Una frase que muchos decimos pero no la ponemos en práctica

Por: Óscar Misle, @oscarmisle


En los zapatos del otro
Apliquemos lo que decimos. (Créditos: Archivo)

Recuerdo en bachillerato a la profesora Domínguez. Parecía que leía lo que  pensábamos y sentíamos. No era intimidatoria; pero tenía la capacidad  de captar mucha información sobre los estudiantes y de colegas. Podía decodificar lo que pasaba por las palabras que utilizábamos, el tono de nuestra voz y la postura corporal. De pronto te sorprendía preguntándote: “¿Cómo te sientes?” Automáticamente respondíamos “bien, ¿por qué?” Sonreía, sabía que no decíamos la verdad, intuía que algo nos pasaba y lo ocultábamos.  

La profe Domínguez, nos decía que los sentimientos y emociones eran un reflejo del pensamiento. Escuchaba atentamente lo que expresábamos, para demostrarlo parafraseaba lo  que decíamos. Eso nos daba la grata sensación de sentirnos escuchados. Era una profesora muy especial. Cuando un estudiante se burlaba de otro, le decía: “Quizás a ti no te moleste ese  comentario o broma, pero a él si le duele”.

Era la profesora guía. En cierta ocasión nos comentó que la empatía está relacionada con la compasión. Es necesaria para poder captar a fondo lo que sienten los demás. Con la empatía se puede conectar el  dolor. La compasión, que no es otra cosa que vivir la pasión con el otro, abre puertas para dejar  entrar  al corazón al que sufre y brindarle apoyo en la medida de nuestras posibilidades.

Decía que muchos de los males que vivimos como sociedad se deben a que estamos anestesiados emocionalmente. Para estimular la empatía, colocaba imágenes de personas en diversas situaciones o nos invitaba a realizar dramatizaciones en las que se utilizaba solo el lenguaje corporal. Nos invitaba a observar a los personajes y que anotáramos lo que sentíamos o pensábamos  sobre lo que estaban viviendo o padeciendo, prestándole mucha atención a sus  gestos, movimientos, reacciones. Nos estimulaba a ponernos en sus zapatos para captar lo que sentían.

Siempre hacía énfasis en que mientras alguien habla, lo oímos pero no lo escuchamos, lo vemos pero no los observamos. Estamos más pendientes de lo que  vamos a decir cuando termine de  hablar. Nos distraemos con lo que está pasando en el entorno o de la película que empieza a rodar  por la mente, mientras el otro se  queda en un monólogo  que  nadie escucha, por lo tanto,  la empatía queda saboteada por estas reacciones.

Todo lo resolvemos virtualmente, con un mensaje por las redes sociales, por el teléfono o con un ícono de una carita que expresa el estado anímico. La soledad, no la elegida, las otras soledades, las que sentimos por las pérdidas, el distanciamiento y la desconexión. Esa que sentimos aun viviendo en la misma casa o durmiendo en la misma cama. Esa soledad desolada nos envuelve en una sensación de frio interior que nos  hace sentir invisibles.

En la medida que estimulemos la empatía desde los primeros años de vida, tendremos una sociedad menos indolente e indiferente al dolor del otro.

Seguimos creciendo juntos    



Fuente: http://www.revistadominical.com.ve/noticias/firmas/en-los-zapatos-del-otro.aspx#ixzz3B8ToBFm2